En las últimas lluvias se había formado aquel charco, su corrompido liquido, agua, aceite y otras poluciones me salpicaron entero…
Blasfeme todo lo que pude, aquel estupido conductor había puesto mi único traje bueno, como la pared de un gallinero, sucio, lleno de inmundicias.
La matricula de aquel Mercedes clase C negro, se me clavo en los ojos…
Por culpa de aquel capullo me quedaría sin entrevista, una buena entrevista de trabajo que llevaba tiempo buscando, buscando durante meses, buscando como el novio que pierde las alianzas el día de su boda, buscando el agua como el pez al que quitan el anzuelo…
Corrí como un loco, pensando que me pondría…
Llegue a casa sin aliento, las escaleras que llevan al segundo piso donde vivo, fueron escaleras al infierno, me desnude como si me esperara una deidad del placer, me puse los vaqueros y la camisa blanca…
-va… da igual si no se fijaran en la ropa me decía yo… intentando creerme mis propias estupideces mentales.
Salí de casa con la misma celeridad, con el mismo desasosiego que el que comete un delito en la oscuridad de la noche y tiene miedo a ser visto…
Cruce los dos kilómetros de aceras, pasos y tiendas que separan mi vivienda del sitio donde tenia la determinante prueba, unos 200 metros antes de llegar, me pare, me detuve para recuperar el resuello, saque de mi bolsillo un pañuelo de papel y me seque un poco el sudor intentado recomponerme…
Solo llegaba diez minutos tarde, que son diez minutos, en diez minutos se pueden hacer muchas cosas, se puede amar, se puede matar y se puede crear vida, que son diez minutos…
Hola, tengo una entrevista con el Señor Martínez, le dije con mi mejor sonrisa a una risueña mujercita que apenas asomaba por encima de aquel mostrador de información…
El señor Martínez se acaba de ir, si sale usted al parking puede que lo pille.
No dije nada, salí ligero, mis pies querían correr, solo ande, ande rápido hasta la puerta interior del parking, el parking era un patio interno, grande si, pero un patio…
- Señor Martínez, disculpe… señor Martínez espere, tengo una entrevista con usted…
- Es usted el señor Demontes? Me pregunto con el tono que emplearía un sargento con el último reemplazo…
- Si soy yo, respondí presto.
- Ha llegado usted tarde y yo no espero,
- Pero escuche he tenido…
- Ni he tenido, ni nada.. No quiero excusas, sentencio mientras se giraba…
Me había quedado sin entrevista por un &%$•” hijo de su madre…
El señor Martínez seguía andando de espaldas a mi… nooooo no puede ser, su coche era el del infame, esa matricula, no quería ni mirar, el mismo y no me había dejado ni explicarme… el fuego lleno mis ojos, mi mente no era mía, el mismo Belcebú se apoderaba de mis pensamientos, los peores castigos y putadas pasaban por mi cabeza, tenia que vengarme como fuera…
-o le quemo el coche o no se, no se…
Regrese a casa, abatido, cabreado, hastiado y vencido, deje la ropa tirada en el suelo, corrí la cortina y abrí el grifo, una ducha templada siempre me relajaba,, pero tenía que ser templada…
Me puse las Adidas, el pantalón cortó y la camiseta verde de tirantes que meses atrás había comprado en un foro de Internet…
La valla del colegio que hay al lado de mi casa me servia para los estiramientos previos, ese día estire poco, me hervía la sangre tenia que correr, sentir el aire rozarme la cara, que mierda de día, necesitaba correr ya
Los cinco primeros kilómetros limpiaron mi mente, como si el viento arrastrara al rozar mi cabeza toda la porquería que tenia dentro…
Un tipo gordito se puso a mi lado, era el típico papafrita que a paso de sufridor luce como nadie lo mejor de cada marca… aligere el paso, este tío no me interesa, hoy no quiero conversaciones idiotas sobre si su pulsometro es tal o si su gorra evacua mucho sudor, pensé mientras aceleraba mas el paso…
Pero este tío es un brasas pensé al comprobar que el apresuraba también el paso para ponerse a mi lado…
- Perdone, perdone es usted el señor Demontes, me pregunto mientras corríamos..
- Me gire, dios… era el señor Martínez…
- Le he visto corriendo y quería pedirle disculpas por mi actitud en el parking de la empresa…
- Que le ha pasado, porque ha llegado tarde…
Seguimos corriendo, seguimos corriendo, mientras le contaba mi odisea mañanera, mientras le decía que el mismo había sido el causante, del retraso, el causante de mi rabia, el causante de la ducha y por ultimo el causante de que esa tarde hubiera salido a desahogarme corriendo…
Casualidades de la vida, casualidades que me dieron un buen trabajo y un buen amigo de carreras, el señor Martínez… desde aquel día mi mejor amigo…
Ahora de vez en cuando pienso en aquel charco mugriento…
neozenit